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Fracking vuelve al debate en Colombia: Ecopetrol, Drummond y GeoPark preparan sus apuestas

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El Gobierno de Abelardo De la Espriella abrió nuevamente la puerta a la exploración de yacimientos no convencionales. Ecopetrol retomará proyectos, Drummond apunta a perforar en Cesar-Ranchería y GeoPark estudia oportunidades en el Magdalena Medio. Pero en el Congreso también avanza una iniciativa que busca prohibir el fracking.

Colombia vuelve a poner el fracking sobre la mesa

Después de varios años de pausa, los yacimientos no convencionales volvieron al centro de la agenda energética colombiana.

El cambio de Gobierno modificó la posición frente a la exploración de petróleo y gas mediante técnicas asociadas a los yacimientos no convencionales. El presidente Abelardo De la Espriella ha anunciado que su administración retomará la exploración de hidrocarburos y la posibilidad de suscribir nuevos contratos. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), por su parte, acaba de iniciar ciclos regionales para presentar oportunidades exploratorias y afirmó que el Gobierno está rehabilitando el camino hacia nuevos contratos de hidrocarburos.

En ese escenario aparecen tres compañías con diferentes niveles de interés o avance: Ecopetrol, Drummond Energy y GeoPark.

Pero hablar de una reactivación del fracking requiere una precisión. No existe todavía una operación comercial de fracking en marcha en Colombia. Lo que se está produciendo es una reactivación de proyectos, contratos, estudios y conversaciones que podrían conducir eventualmente a nuevas perforaciones, siempre que se cumplan las condiciones contractuales, ambientales y regulatorias.

Ecopetrol vuelve a mirar los yacimientos no convencionales

La petrolera estatal ya tiene experiencia con este tipo de recursos.

Durante años anteriores participó en los proyectos piloto Kalé y Platero, desarrollados en Puerto Wilches, Santander, con el objetivo de estudiar las condiciones técnicas, ambientales y sociales asociadas al fracturamiento hidráulico.

Kalé obtuvo licencia ambiental en 2022, mientras que Platero no llegó a esa etapa. Los pilotos, sin embargo, no se convirtieron en una operación comercial de fracking.

Ahora, con Joaquín Gutiérrez Caballero al frente de Ecopetrol, la compañía volvió a señalar los proyectos convencionales y no convencionales como parte de su estrategia exploratoria. La petrolera mantiene además su apuesta por la exploración costa afuera.

El cambio coincide con la nueva política energética del Gobierno nacional, que busca aumentar la actividad exploratoria y ampliar las posibilidades de incorporación de reservas.

Drummond tiene el proyecto con un horizonte más concreto

Entre las empresas que aparecen en esta nueva etapa, Drummond Energy cuenta con contratos en la cuenca Cesar-Ranchería.

La información de la ANH registra los contratos CR2 y CR3 como suspendidos y en etapa de exploración, mientras que el CR4 figura también suspendido y en fase 0. Los tres aparecen asociados a Drummond Energy como titular.

La compañía contempla retomar el desarrollo de estos recursos y ha señalado 2027 como horizonte para iniciar perforaciones, aunque el avance dependerá de las condiciones contractuales, técnicas y ambientales necesarias.

La cuenca Cesar-Ranchería tiene además características geológicas que explican el interés empresarial. La ANH identifica allí formaciones con potencial generador de hidrocarburos y señala a la formación La Luna entre las unidades relevantes para la exploración.

GeoPark estudia oportunidades en el Magdalena Medio

El tercer actor es GeoPark, compañía que ha desarrollado experiencia en yacimientos no convencionales en Argentina.

Su presidente, Felipe Bayón, confirmó el interés de la empresa en estudiar proyectos de fracking en Colombia, incluyendo áreas del Magdalena Medio. La compañía también ha mencionado la posibilidad de evaluar oportunidades en Cesar-Ranchería.

La experiencia de GeoPark en Vaca Muerta, Argentina, es parte de la referencia técnica que la empresa utiliza para explicar su interés.

Sin embargo, su situación es diferente de la de Drummond: no existe actualmente un proyecto específico de fracking de GeoPark en Colombia aprobado para perforación.

El Gobierno quiere recuperar reservas y producción

La discusión sobre los yacimientos no convencionales está relacionada con un problema más amplio: las reservas de petróleo y gas del país y la necesidad de mantener la producción energética.

La nueva administración ha planteado una política de mayor exploración de hidrocarburos. La ANH señaló el 29 de septiembre que busca poner el conocimiento técnico del subsuelo en el centro de la promoción de oportunidades exploratorias y facilitar decisiones de inversión.

Ecopetrol también define actualmente la exploración como una actividad destinada a descubrir y delimitar acumulaciones comercialmente viables de hidrocarburos y a contribuir al reemplazo de reservas.

En este contexto, los yacimientos no convencionales aparecen como una de las alternativas que la industria y el Gobierno están volviendo a evaluar.

Pero existe un choque con la agenda legislativa

El regreso del fracking no ocurre en un escenario jurídico y político sin oposición.

El Ministerio de Minas y Energía, durante la actual legislatura, anunció en julio de 2026 que el Gobierno radicaría un proyecto de ley para prohibir el fracking en Colombia, argumentando razones ambientales, sociales y de protección de las comunidades y los ecosistemas.

Además, el Senado tiene actualmente registrado el Proyecto de Ley 011 de 2026 Senado, relacionado con el fracking. La iniciativa se encuentra en trámite legislativo y la información oficial del Congreso registra que está pendiente de ponencia para primer debate en Senado.

Esto genera una situación particularmente relevante: mientras el Ejecutivo impulsa una política de mayor exploración de hidrocarburos y las empresas vuelven a evaluar los no convencionales, en el Congreso existe una iniciativa orientada en sentido contrario.

Por eso, el futuro del fracking colombiano no depende únicamente de las decisiones de las compañías petroleras.

Perforar no significa producir inmediatamente

Otro elemento importante es diferenciar exploración de explotación.

La exploración de hidrocarburos comprende varias etapas antes de llegar a una eventual producción comercial. El Ministerio de Minas y Energía explica que los contratos pueden contemplar fases de planeación, localización, socialización, licenciamiento ambiental, adquisición sísmica y posteriormente perforación de pozos exploratorios.

En el caso del fracking, además, la perforación de un primer pozo no significa que inmediatamente exista producción comercial.

Los operadores necesitan obtener información sobre productividad, comportamiento de las formaciones, diseño de los pozos, costos y viabilidad económica antes de determinar si un desarrollo puede escalar.

Por eso, incluso si Drummond consigue avanzar hacia una perforación en 2027, los efectos sobre las reservas y la producción nacional dependerán de los resultados obtenidos durante las diferentes etapas.

¿Por qué vuelve el debate sobre el fracking?

El debate reúne dos posiciones de política pública que deberán confrontarse en los próximos meses.

Por un lado está la discusión sobre seguridad energética, reservas, producción, inversión y abastecimiento de petróleo y gas. Quienes impulsan la exploración de no convencionales señalan que Colombia necesita ampliar sus recursos disponibles y aprovechar el conocimiento adquirido en otros países.

Por otro lado están las preocupaciones relacionadas con agua, impactos ambientales, comunidades, territorio y riesgos asociados a la técnica. Precisamente estos argumentos hacen parte de la justificación del proyecto de ley anunciado por el Gobierno para prohibir el fracking.

La discusión no se resolverá solamente con el anuncio de una empresa o del Gobierno. Cada proyecto deberá superar sus respectivas etapas contractuales y ambientales, mientras que el Congreso tendrá que definir el futuro del marco legal.

Colombia entra en una nueva disputa energética

El regreso de Ecopetrol a los proyectos no convencionales, la intención de Drummond de avanzar en Cesar-Ranchería y el interés de GeoPark en regiones como el Magdalena Medio muestran que el sector petrolero está volviendo a mirar recursos que permanecieron prácticamente congelados durante los últimos años.

Pero el país todavía está lejos de tener una nueva industria comercial de fracking.

El escenario actual es el de una reactivación de la exploración y de los proyectos en distintas etapas, acompañada de una discusión legislativa sobre si esta actividad debe permitirse o prohibirse.

En los próximos meses serán determinantes tres procesos: el avance de los contratos y permisos de las compañías, las decisiones del Gobierno sobre la política de hidrocarburos y el trámite que tenga en el Congreso la legislación relacionada con los yacimientos no convencionales.

El fracking vuelve así al mapa energético colombiano, pero su futuro todavía está en disputa.

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