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¿Quiénes renunciaron y qué lista se rompió?

La crisis golpea directamente la lista al Senado del Partido Verde Oxígeno (Oxígeno), el vehículo político con el que Ingrid Betancourt busca regresar al Capitolio en las elecciones legislativas de 2026. La colectividad había lanzado en noviembre de 2025 su llamada “Selección AntiPetro”, una lista de figuras que Betancourt presentó como alternativa al petrismo y que ella misma integra en el puesto 10.

La primera gran baja fue Juan Fernando Betancur, candidato al Senado, quien presentó su renuncia a la candidatura y a la militancia en el partido, alegando incumplimiento de compromisos y cuestionando duramente a la directora de la colectividad. Poco después se conoció la renuncia de Jorge Alberto Duque Zapata, también candidato al Senado, quien formalizó su retiro ante el partido, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Registraduría, señalando restricciones internas y falta de garantías.

El golpe definitivo llegó con la salida de Sofía Gaviria, exsenadora y cabeza de la lista al Senado, quien oficializó su renuncia ante el CNE y la Registraduría y con ello dejó descabezada la principal apuesta legislativa de Betancourt. Medios y fuentes internas del partido hablan de al menos otros candidatos que evalúan seguir el mismo camino, lo que amenaza la viabilidad electoral de la lista a pocas semanas de las elecciones.


Las razones de la ruptura: denuncias cruzadas dentro de Verde Oxígeno

En sus cartas y declaraciones, Sofía Gaviria habló de una “falta de garantías democráticas internas”, de la ausencia de espacios reales de deliberación y de situaciones de persecución contra voces críticas dentro del partido. Según la exsenadora, el proyecto que encabezaba terminó alejándose de la promesa original de construir una lista plural, técnica y ética, con énfasis en víctimas, transparencia y renovación.

Juan Fernando Betancur fue todavía más duro en su renuncia: aseguró que la decisión se debe al incumplimiento injustificado de los compromisos que el partido adquirió con él y a la “insoportable arrogancia” de Ingrid Betancourt. En su carta, Betancur calificó de “dictatorial” la forma en que la presidenta del partido maneja las diferencias internas, señalando que amenaza a sus contradictores con llevarlos al comité de ética que ella misma controla.

Jorge Alberto Duque Zapata, por su parte, centró sus críticas en las restricciones internas y la falta de garantías para la participación, apuntando a la manera en que se toman decisiones y se distribuyen los recursos de campaña. De fondo, los renunciantes coinciden en un diagnóstico: el partido que se presentaba como alternativa ética y antipetrismo terminó reproduciendo prácticas de verticalismo, concentración de poder y sanción a la disidencia.


Qué dice Ingrid Betancourt: negar la crisis y reforzar el relato

Tras las renuncias, Ingrid Betancourt salió a pronunciarse asegurando que en Verde Oxígeno no hay una crisis estructural y que el partido “está más firme que nunca”. La dirigente minimizó el impacto de las salidas y las presentó como decisiones individuales que no comprometen la continuidad del proyecto ni la esencia de la lista al Senado.

En sus mensajes públicos, Betancourt ha insistido en que la apuesta de Oxígeno sigue siendo enfrentar al petrismo y sus aliados, y que la colectividad mantendrá una línea de firme oposición al Gobierno en temas de corrupción, institucionalidad y modelo económico. La presidencia del partido también ha defendido sus decisiones internas, argumentando que la disciplina y la coherencia política no pueden confundirse con autoritarismo.

Sin embargo, las renuncias consecutivas, la salida de la propia cabeza de lista y las denuncias sobre manejo de recursos y trato a la militancia han alimentado una narrativa de “partido en crisis” que ya es aprovechada por adversarios políticos y por sectores críticos del centro. Para una colectividad que ha construido su marca sobre la ética, la victimización política y la promesa de hacer “la política distinta”, el costo reputacional de estas acusaciones es especialmente alto.


Impacto en las elecciones de 2026: ¿se desinfla la apuesta “antipetrista”?

Verde Oxígeno se lanzó al escenario de 2026 con una narrativa potente: ser la plataforma para una “selección” de figuras antipetrismo, con Ingrid Betancourt como rostro y curul propia en el Senado. Las renuncias en cascada, la confrontación pública entre la directora del partido y su cabeza de lista y las denuncias de falta de democracia interna golpean esa narrativa en el peor momento posible, a semanas de la votación.

En términos electorales, la salida de Sofía Gaviria implica perder un nombre propio con trayectoria, redes de víctimas y visibilidad, mientras que la renuncia de Betancur y Duque Zapata debilita la capacidad de la lista de sumar votos en regiones clave. Además, el ruido interno puede dificultar la financiación de la campaña, la organización territorial y la narrativa unificada frente a otros proyectos de centro y derecha que también disputan el voto antipetrismo.

Políticamente, el caso deja a Betancourt expuesta a una crítica que ya la perseguía desde otras etapas de su carrera: la de ser una figura con alto perfil mediático, pero con dificultades para construir y sostener equipos políticos estables alrededor suyo. Si Oxígeno no logra recomponer su lista al Senado y controlar la crisis narrativa, el riesgo es que el partido termine sin representación significativa en el Congreso, reduciendo su capacidad de incidir en el tablero posterior a 2026.

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