Nuevo Liberalismo se declara independiente de Abelardo de la Espriella y marca distancia del Gobierno
La colectividad decidió no hacer parte de la coalición oficialista y anunció que evaluará las iniciativas del Ejecutivo proyecto por proyecto. La decisión suma un nuevo actor al bloque de independientes que comienza a tomar forma en el Congreso.
Nuevo Liberalismo toma distancia del Gobierno
El Nuevo Liberalismo decidió declararse independiente frente al Gobierno de Abelardo de la Espriella, en una nueva definición política que termina de configurar el mapa de posiciones de los partidos frente al Ejecutivo.
La determinación fue adoptada por el Consejo Nacional de la colectividad y marca distancia frente a un Gobierno que, durante sus primeras semanas, ha logrado reunir el respaldo de varias fuerzas políticas en el Congreso. Según la decisión divulgada por el partido, el Nuevo Liberalismo no hará parte de la administración y ejercerá su papel desde la independencia.
La posición tiene además un componente político particular. De acuerdo con el reporte de Infobae, dentro de las razones que explican la decisión está el hecho de que el Gobierno no habría tenido en cuenta al Nuevo Liberalismo para la conformación de su gabinete durante el primer mes de administración.
Sin embargo, reducir la decisión a la ausencia de participación en el gabinete sería insuficiente. El partido también está intentando definir qué lugar ocupará frente a un Gobierno que ya empieza a consolidar una mayoría política en el Legislativo.
Ni oposición automática ni apoyo incondicional
La posición anunciada por el Nuevo Liberalismo tiene una característica que puede resultar determinante durante el nuevo periodo legislativo: no plantea una oposición automática al Gobierno.
La colectividad anunció que analizará las iniciativas de manera individual y que respaldará aquellas que considere convenientes para el país. Entre los criterios planteados aparecen la reducción de la violencia, el fortalecimiento de la justicia y el ordenamiento de las finanzas públicas, mientras que marcará distancia frente a medidas que, a su juicio, debiliten la Constitución de 1991 o concentren excesivamente el poder.
Ese esquema convierte la independencia en una posición activa. No significa simplemente votar en contra del Gobierno, sino mantener capacidad para acompañar algunas de sus propuestas y rechazar otras.
En un Congreso fragmentado, esa posición puede tener un valor estratégico considerable.
Una decisión que también tiene antecedentes
La postura actual no aparece completamente desconectada de las decisiones que el partido tomó durante la campaña presidencial.
En junio, después de que Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda pasaran a la segunda vuelta presidencial, el Nuevo Liberalismo anunció que no respaldaría institucionalmente a ninguno de los dos candidatos. La colectividad reafirmó entonces su compromiso con la Constitución de 1991 y decidió mantenerse al margen de las campañas.
Ese antecedente ayuda a entender la decisión actual. El partido había evitado adherir a cualquiera de los dos proyectos que llegaron a la segunda vuelta y ahora tampoco opta por incorporarse al Gobierno de quien finalmente ganó la elección.
La colectividad busca así conservar una identidad política propia en un escenario donde el Gobierno y la oposición comienzan a organizar sus respectivas alianzas.
El mapa político empieza a dividirse
La decisión del Nuevo Liberalismo llega en un momento de definiciones partidistas.
La U y Cambio Radical se declararon partidos de Gobierno y se sumaron al bloque que acompaña a De la Espriella en el Congreso. Otras colectividades también han confirmado su respaldo al Ejecutivo, mientras que Alianza Verde decidió mantenerse independiente.
Con el Nuevo Liberalismo, el bloque independiente adquiere un nuevo componente. Esto es especialmente relevante porque el Congreso no estará dividido únicamente entre Gobierno y oposición: habrá partidos que busquen negociar y fijar posiciones de acuerdo con cada proyecto.
La diferencia puede parecer pequeña en términos formales, pero tiene consecuencias importantes para la gobernabilidad. Un Gobierno puede tener una amplia coalición partidista y aun así necesitar negociar con los independientes para construir mayorías en iniciativas específicas.
La Constitución de 1991 como línea roja
Uno de los elementos más relevantes de la posición del Nuevo Liberalismo es la referencia a la Constitución de 1991.
La colectividad plantea que no acompañará iniciativas que, desde su perspectiva, debiliten el marco constitucional o concentren el poder. Esto le permite establecer una frontera política frente al Ejecutivo sin cerrar completamente la posibilidad de acuerdos.
La postura también puede convertirse en uno de los principales elementos de identidad del partido durante este periodo. En lugar de definirse exclusivamente por su cercanía o distancia con De la Espriella, el Nuevo Liberalismo busca presentarse como una fuerza que evalúa las decisiones gubernamentales bajo determinados principios.
Será en el Congreso donde esa promesa deberá demostrarse.
La verdadera prueba estará en las votaciones
Declararse independiente es apenas el primer paso. La verdadera posición del Nuevo Liberalismo comenzará a conocerse cuando lleguen al Congreso los proyectos prioritarios del Gobierno.
Si la colectividad acompaña reformas de seguridad, justicia o economía, podrá demostrar que su independencia no equivale a oposición. Si, por el contrario, comienza a votar sistemáticamente contra las iniciativas del Ejecutivo, la frontera entre independencia y oposición podría hacerse mucho más estrecha.
El Gobierno también tendrá que decidir cómo relacionarse con este tipo de partidos. La estrategia de construir mayorías exclusivamente con las colectividades oficialistas puede no ser suficiente para todos los proyectos, especialmente aquellos que requieran mayorías calificadas o acuerdos amplios.
Por eso, los independientes pueden terminar teniendo un papel mucho mayor del que su número de curules inicialmente podría sugerir.
Un Congreso donde cada voto puede contar
La definición del Nuevo Liberalismo ocurre mientras el nuevo Congreso termina de configurar sus bloques.
Por ahora, el escenario muestra un Gobierno con varias colectividades alineadas, una oposición que tendrá que organizarse y un grupo de partidos independientes que puede convertirse en actor de negociación permanente.
Para De la Espriella, esto significa que la gobernabilidad no dependerá únicamente de cuántos partidos se declaren oficialmente de Gobierno. También dependerá de su capacidad para construir acuerdos con quienes decidieron mantenerse por fuera de la coalición.
Para el Nuevo Liberalismo, el desafío será demostrar que su independencia tiene contenido político y no es solamente una posición intermedia entre el oficialismo y la oposición.
El nuevo Liberalismo ya escogió su lugar en el tablero: no estará con el Gobierno, pero tampoco promete oponerse a todo. Ahora tendrá que demostrarlo voto a voto.

