Donald Trump ordena la desclasificación de miles de documentos gubernamentales sobre vida extraterrestre, espionaje aéreo y “fenómenos anómalos no identificados”
El expresidente Donald Trump vuelve a las portadas, y esta vez no por su campaña o alguna polémica diplomática, sino por una orden que parece salida de “Expediente X”: desclasificar miles de documentos gubernamentales sobre objetos voladores no identificados (OVNIs), informes de inteligencia y supuestos encuentros con vida extraterrestre.
Mientras unos celebran el gesto como un paso hacia la transparencia, otros sospechan que se trata de una forma muy “trumpiana” de volver al centro de la conversación pública… incluso si eso implica traer marcianos al debate.
El decreto que resucitó a los ufólogos
Según reportes del Departamento de Defensa, la orden de Trump incluye materiales recopilados en las últimas cinco décadas por el Pentágono, la CIA y otras agencias de seguridad nacional. Los documentos abordarían fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés), detecciones por radar y testimonios de pilotos militares.
Para los investigadores del fenómeno OVNI, es el sueño cumplido: por fin tendrán acceso a las “pruebas” que históricamente el gobierno se negó a mostrar, o al menos a una parte de ellas. Aunque algunos escépticos insisten en que el 90% de los archivos probablemente sean globos meteorológicos y drones extraviados.
Política espacial o show de campaña
Los analistas políticos coinciden en que este movimiento no es inocente. En medio de su intento por regresar a la Casa Blanca, Trump parece haber encontrado combustible cósmico para su narrativa de “yo tengo información que nadie más se atreve a revelar”.
La jugada conecta con su estilo mediático: imprevisto, provocador y cargado de espectáculo. Y, claro, en época electoral, nada genera más clics que la promesa de conocer “la verdad” sobre los extraterrestres.
El Pentágono, nuevamente bajo el reflector
Funcionarios del Pentágono han confirmado que la desclasificación se hará por fases, con miles de páginas digitalizadas que pronto estarán disponibles en línea. Sin embargo, aclaran que muchos documentos seguirán censurados por “razones de seguridad nacional” —un detalle que inevitablemente alimenta teorías de conspiración.
La comunidad científica, por su parte, pide cautela: la mayoría de esos informes, señalan, no prueban vida extraterrestre, sino simplemente fenómenos sin explicación inmediata. En otras palabras: no hay marcianos confirmados… todavía.
Cuando la realidad parece un reality
Trump, fiel a su estilo de showman político, aprovechó el anuncio para bromear ante la prensa: “El público merece saber si los extraterrestres votaron en 2020”. La frase, más allá de su intención humorística, resume el tono del episodio: una mezcla de transparencia institucional, marketing político y sarcasmo planetario.
Las redes sociales no tardaron en reaccionar. Hashtags como #AlienGate, #TrumpFiles y #Area51Uncensored dominaron X y TikTok, mostrando que el tema extraterrestre sigue siendo un poderoso imán mediático incluso en la era posverdad.
Una apertura que deja más preguntas que respuestas
Aunque la medida promete arrojar luz sobre décadas de secretos, lo desclasificado podría ser más humo que nave espacial. Los expertos señalan que el mayor impacto no será científico, sino cultural y político: reabrirá el debate sobre la transparencia del Estado y el uso estratégico de la información confidencial.
Porque si algo ha demostrado Trump a lo largo de su carrera, es que sabe convertir cualquier archivo —secreto o no— en espectáculo global.
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