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¿Qué es “farmear aura” y por qué esta tendencia está sacando a los jóvenes de las redes a las calles?

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La expresión nació de la jerga de los videojuegos y se convirtió en un código de TikTok, Instagram y otras plataformas. Ahora, las llamadas “batallas de aura” reúnen a jóvenes en espacios públicos de Latinoamérica, incluida Bogotá, para competir por algo que no se puede medir, pero todos parecen reconocer: el carisma.

Si en los últimos días escuchó a un adolescente decir que alguien “ganó 1.000 puntos de aura”, “perdió aura” o que va a salir a “farmear aura”, tranquilo: no se trata de una nueva aplicación, una criptomoneda ni de algún videojuego que haya que descargar.

Se trata de una de las tendencias juveniles que más rápidamente está creciendo en las redes sociales y que, en cuestión de días, comenzó a trasladarse del mundo digital a las calles de varias ciudades de Latinoamérica.

“Farmear aura” es, en términos sencillos, acumular carisma, presencia, estilo o admiración a través de una actitud, un gesto, una pose, un baile o una acción que los demás consideran suficientemente impactante. El concepto mezcla la lógica de los videojuegos con la necesidad de reconocimiento propia de las redes sociales.

Pero lo más interesante del fenómeno no está solamente en la expresión.

La tendencia ya comenzó a generar encuentros y batallas presenciales, donde jóvenes se reúnen para competir por quién logra proyectar más seguridad, estilo y presencia frente a un público.

Sí, en 2026 también se puede competir por tener “más aura”.

Y, aunque suene extraño para quienes no hablan el idioma de TikTok, el fenómeno tiene bastante que decir sobre la forma en que las nuevas generaciones construyen identidad y comunidad.

¿Qué significa realmente “farmear aura”?

Para entender la expresión hay que separar sus dos palabras.

“Farmear” viene del lenguaje de los videojuegos y se refiere a repetir determinadas acciones para acumular recursos, experiencia, objetos o puntos.

La palabra “aura”, en cambio, fue resignificada en el lenguaje digital juvenil. Ya no se utiliza necesariamente en un sentido espiritual. En este contexto representa una mezcla de carisma, seguridad, estilo, presencia y capacidad para llamar positivamente la atención.

La fórmula es sencilla:

Hacer algo impresionante = ganar aura.

Hacer algo vergonzoso = perder aura.

Por eso, en las redes se popularizaron expresiones como:

  • “+1.000 de aura”
  • “Ese man acaba de farmear aura”
  • “Perdió toda el aura”
  • “Eso fue aura negativa”
  • “Nivel máximo de aura”

No existe un marcador oficial ni una tabla de posiciones. El sistema funciona porque el público entiende el código.

Es una especie de videojuego social en el que los puntos son imaginarios, pero el reconocimiento es completamente real.

Del meme a las batallas de aura

Como ocurre con muchas tendencias digitales, el siguiente paso fue inevitable: salir de la pantalla.

En diferentes ciudades de Latinoamérica comenzaron a aparecer convocatorias para realizar batallas de aura o encuentros para “farmear aura”. Los participantes se enfrentan mediante poses, movimientos, caminatas, bailes, gestos o referencias a personajes, memes y figuras populares.

No hay golpes. No hay balón. No hay una coreografía obligatoria.

La competencia consiste, básicamente, en lograr que el público piense: “esa persona tiene presencia”.

En algunos encuentros, los asistentes reaccionan con gritos y aplausos. En otros existen jurados y rondas de eliminación. La dinámica ha comenzado a extenderse por países como Argentina, Bolivia, México, Brasil y Colombia.

Bogotá también comenzó a hablar de “farmear aura”

La tendencia ya encontró eco en la capital colombiana.

De acuerdo con la información recogida por El Espectador, en Bogotá han comenzado a circular convocatorias en redes sociales para encuentros relacionados con el aura farming, con jóvenes interesados en participar o simplemente asistir como espectadores.

El fenómeno tiene una característica interesante: las redes sociales están siendo utilizadas no solamente para consumir contenido, sino para organizar encuentros físicos.

Después de años en los que se ha cuestionado el supuesto aislamiento de los jóvenes por culpa de las pantallas, tendencias como esta muestran una dinámica diferente.

La viralidad se produce en internet, pero la experiencia termina ocurriendo en una plaza, un parque o un espacio público.

Primero llega el video.

Después aparece el grupo de WhatsApp.

Luego alguien propone una fecha.

Y, cuando menos se espera, decenas de jóvenes están reunidos en un parque compitiendo por quién tiene más aura.

Internet sigue siendo el punto de partida, pero no necesariamente el destino.

¿Por qué esta tendencia conecta tanto con los jóvenes?

El éxito de “farmear aura” tiene varias explicaciones.

La primera está relacionada con el lenguaje compartido. La Generación Z y las generaciones más jóvenes construyen constantemente códigos que permiten identificar quién entiende las referencias y quién está completamente perdido.

Decir “+10.000 de aura” puede comunicar mucho más que una explicación completa.

También está la dimensión del reconocimiento social. Las redes han convertido la validación en una parte importante de la experiencia digital: likes, comentarios, visualizaciones, seguidores y compartidos funcionan como indicadores de popularidad.

“Farmear aura” convierte esa lógica en un juego.

No se trata de conseguir un “like” visible, sino de obtener la reacción del grupo.

La diferencia parece pequeña, pero es significativa.

En las batallas presenciales, el algoritmo desaparece y el público vuelve a tener el papel de juez.

El regreso de la calle como escenario

Esta es quizás la lectura más interesante de la tendencia.

Las batallas de aura recuerdan otros fenómenos que nacieron en internet y terminaron trasladándose al espacio público: flashmobs, retos virales, bailes colectivos y comunidades juveniles organizadas alrededor de códigos propios.

Cada generación tiene sus rituales.

Antes fueron las tribus urbanas.

Luego los flashmobs.

Después llegaron los retos virales.

Ahora hay jóvenes reuniéndose para competir por quién puede permanecer más serio, caminar con más actitud o hacer una pose suficientemente contundente como para que el público le otorgue puntos imaginarios.

El código cambia. La necesidad de pertenecer permanece.

El Espectador plantea precisamente que el fenómeno puede entenderse como una nueva forma de encuentro y construcción de comunidad entre jóvenes que comparten referencias culturales digitales.

El origen viral detrás del fenómeno

La tendencia también se alimentó de videos que comenzaron a circular masivamente en redes y que fueron utilizados como ejemplos de lo que significa proyectar “aura”.

Uno de los referentes más repetidos en la expansión del concepto fue un video viral de un joven indonesio realizando movimientos espontáneos durante una carrera de canoas. La escena se convirtió en un símbolo de actitud y presencia, y posteriormente fue replicada por usuarios y figuras públicas en diferentes contextos.

A partir de ahí, la tendencia evolucionó.

Lo que comenzó como una forma de comentar videos terminó convertido en un lenguaje propio y, posteriormente, en una actividad presencial.

Es el recorrido clásico de la cultura digital contemporánea, pero a una velocidad cada vez mayor:

video, meme, tendencia, comunidad, evento.

¿Estamos ante una moda pasajera?

Probablemente sí. Al menos en su forma actual.

Las tendencias digitales tienen una vida útil difícil de predecir. Algunas desaparecen en pocas semanas; otras evolucionan y terminan convirtiéndose en códigos culturales mucho más duraderos.

Pero reducir “farmear aura” a una simple moda sería perder de vista lo que representa.

El fenómeno habla de una generación que transforma el lenguaje de los videojuegos en códigos sociales, que convierte las métricas digitales en juegos imaginarios y que utiliza las redes para encontrarse físicamente con otros jóvenes.

También demuestra algo importante para medios, marcas y comunicadores: las tendencias ya no viven exclusivamente en una plataforma.

Una expresión puede nacer en el universo gamer, explotar en TikTok, pasar a Instagram, convertirse en un meme, organizar una convocatoria por WhatsApp y terminar en una plaza pública.

Entender ese recorrido es entender cómo circula hoy la cultura.

Farmear aura también es una lección para las marcas

Aquí hay una lectura que va más allá del entretenimiento.

Las marcas que intentan hablarle a los jóvenes copiando expresiones de moda suelen llegar tarde. Cuando una empresa pregunta en una reunión “¿y si hacemos algo para farmear aura?”, probablemente ya perdió algunos puntos.

El verdadero valor de las tendencias está en entender por qué conectan, no solamente en repetir sus palabras.

“Farmear aura” funciona porque tiene juego, participación, identidad y reconocimiento. Permite que una comunidad cree sus propias reglas y que cada persona participe desde su estilo.

Ese es el aprendizaje para quienes trabajan en comunicación digital: las audiencias jóvenes no quieren únicamente recibir contenido; quieren tener códigos, participar y sentirse parte de algo.

La pregunta ahora es cuánta aura tiene Bogotá

La tendencia sigue creciendo y es probable que durante las próximas semanas aparezcan nuevas convocatorias, competencias y videos relacionados con las batallas de aura.

Mientras tanto, una cosa parece clara: el fenómeno ya dejó de ser simplemente una expresión que se escribe en los comentarios.

Ahora tiene público.

Tiene participantes.

Tiene plazas.

Y, sobre todo, tiene una nueva generación que encontró otra manera de convertir la presencia personal en espectáculo.

Así que, si escucha que alguien le dice que “perdió 500 puntos de aura” por tropezarse en público, no se preocupe demasiado.

No existe una autoridad que lleve la cuenta.

Por ahora.

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