Nuevo CNE 2026-2030: la centroderecha toma el control y el Pacto Histórico queda con dos magistrados
La elección de los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral terminó con una mayoría de sectores de centroderecha y dejó al Pacto Histórico con dos representantes. La votación, marcada por negociaciones de última hora, tendrá consecuencias sobre el mapa político y electoral de Colombia durante los próximos cuatro años.
El nuevo CNE quedó definido: siete magistrados de centroderecha y dos del Pacto Histórico
El Congreso de la República cerró este martes 25 de agosto uno de los primeros grandes pulsos políticos de la nueva legislatura: la elección de los nueve magistrados que integrarán el Consejo Nacional Electoral durante el periodo 2026-2030. Después de varias horas de negociaciones y una sesión conjunta que se extendió hasta después de las 11 de la noche, el resultado dejó una composición con siete magistrados respaldados por sectores de centroderecha y partidos aliados, mientras el Pacto Histórico obtuvo dos curules.
Más allá de los nombres, la elección tiene una lectura política de fondo. El CNE es el organismo encargado de regular, inspeccionar y vigilar la actividad electoral de partidos, movimientos y candidatos, además de intervenir en asuntos relacionados con la financiación de campañas, la personería jurídica de las organizaciones políticas y diferentes controversias electorales. Por eso, su composición no es un asunto menor dentro del nuevo escenario político colombiano.
La jornada también mostró que, en el Congreso, las alianzas pueden cambiar rápidamente cuando está en juego el control de instituciones con capacidad de incidir sobre el sistema electoral. La votación terminó con tres planchas: una obtuvo seis curules, otra consiguió dos y una candidatura individual alcanzó el último puesto.
¿Quiénes son los nueve nuevos magistrados del CNE?
La nueva sala del Consejo Nacional Electoral estará integrada por Nubia Stella Martínez, Silvio Carrasquilla, Juan Carlos Wills, Juan Felipe Lemos, José Antonio Parra, Plinio Alarcón, Cielo Rusinque, Ana Jimena Bautista y Gersel Pérez.
Nubia Stella Martínez llega respaldada por el Centro Democrático, mientras Silvio Carrasquilla representa al Partido Liberal y Juan Carlos Wills al Partido Conservador. Juan Felipe Lemos obtuvo el respaldo del Partido de La U, José Antonio Parra llegó por Salvación Nacional y Plinio Alarcón fue elegido dentro de la alianza de MIRA con el Centro Democrático. El noveno nombre es Gersel Pérez, de Cambio Radical.
Por el Pacto Histórico fueron elegidas Cielo Rusinque y Ana Jimena Bautista, quienes tendrán la tarea de representar a la principal fuerza de oposición dentro de una sala donde serán minoría.
La composición confirma así un escenario de siete magistrados ubicados en sectores de centroderecha o respaldados por partidos que confluyeron en esa mayoría, frente a dos representantes del Pacto Histórico. Esta distribución será particularmente relevante porque el CNE tendrá que tomar decisiones sensibles durante un periodo en el que Colombia entra en una nueva etapa política después de las elecciones presidenciales y legislativas de 2026.
Tres planchas y una negociación que terminó después de las 11 de la noche
La elección estuvo lejos de ser un trámite. Las diferentes colectividades intentaron durante varias horas construir acuerdos para distribuir las nueve magistraturas, pero no consiguieron consolidar una única lista.
La primera plancha estuvo integrada por Nubia Stella Martínez, Silvio Carrasquilla, Juan Carlos Wills, Juan Felipe Lemos, José Antonio Parra y Plinio Alarcón, con apoyos de sectores como Centro Democrático, MIRA, Liberal, Conservador, La U y Salvación Nacional.
La segunda reunió a Cielo Rusinque, Ana Jimena Bautista, Guillermo Rivera, Alirio Uribe y Gabriel Bustamante, con respaldo del Pacto Histórico, AICO y En Marcha. La tercera correspondió a Gersel Pérez, de Cambio Radical, quien compitió como candidatura independiente frente a las otras dos listas.
El resultado de la votación fue contundente: la primera plancha consiguió 169 votos, la segunda 77 y la candidatura individual obtuvo 28 votos, con una cifra repartidora de 28. De esta manera, la primera lista se quedó con seis puestos, la segunda con dos y la tercera con uno.
El desenlace también dejó nombres importantes por fuera. Guillermo Rivera, Alirio Uribe y Gabriel Bustamante, quienes aparecían en la segunda plancha, no alcanzaron una magistratura. En particular, el intento del Pacto Histórico por conseguir un tercer representante terminó frustrado.
El revés del Pacto Histórico y la pelea con los Verdes
Uno de los elementos políticos más relevantes de la jornada fue la disputa alrededor del tercer cupo que buscaba el Pacto Histórico. La colectividad logró conservar dos magistraturas, pero no consiguió ampliar su presencia en el organismo electoral.
La negociación generó además tensiones con sectores de la Alianza Verde. El senador Duvalier Sánchez cuestionó públicamente al Pacto Histórico y aseguró que hubo cambios de respaldo durante las horas previas a la votación. Según su versión, algunos sectores del Pacto modificaron acuerdos que se habían construido previamente con los verdes.
La controversia refleja una realidad que trasciende la elección del CNE: el nuevo Congreso está comenzando a reorganizar sus bloques y alianzas después del cambio de Gobierno. Los acuerdos electorales que funcionaron en la campaña no necesariamente se trasladan intactos al ejercicio institucional, y la elección del tribunal electoral fue una primera muestra de esa nueva dinámica.
El resultado representa, por tanto, un revés político para el Pacto Histórico, aunque la colectividad mantiene dos espacios que le permitirán participar directamente en las decisiones de la corporación.
¿Por qué es tan importante el nuevo CNE?
El Consejo Nacional Electoral tendrá durante los próximos cuatro años un papel central en la política colombiana. Entre sus funciones está la regulación, inspección y vigilancia de la actividad electoral de partidos, movimientos y candidatos, así como asuntos relacionados con financiación de campañas y cumplimiento de las normas electorales.
También tendrá que resolver decisiones sobre personería jurídica, reposición de gastos electorales, controversias electorales y posibles modificaciones, divisiones o escisiones de organizaciones políticas.
Esto significa que el nuevo CNE no solamente administrará asuntos técnicos. Sus decisiones pueden tener efectos directos sobre la supervivencia jurídica de partidos, la financiación de las organizaciones políticas y las condiciones bajo las cuales competirán diferentes sectores en las próximas elecciones territoriales.
Por eso, la mayoría obtenida por los sectores de centroderecha adquiere especial relevancia. El equilibrio interno del organismo permitirá que las decisiones se desarrollen en un escenario político diferente al que caracterizó al CNE durante el Gobierno anterior.
El nuevo mapa electoral que empieza a construirse
La elección del CNE puede leerse como una de las primeras fotografías del nuevo poder político colombiano. El Gobierno de Abelardo de la Espriella cuenta ahora con un escenario institucional más favorable, mientras el Pacto Histórico deberá ejercer oposición también desde una posición minoritaria dentro del organismo encargado de vigilar buena parte de las reglas del juego electoral.
Sin embargo, reducir el resultado a una simple disputa entre izquierda y derecha sería insuficiente. La nueva composición también muestra el peso de los partidos tradicionales y de las alianzas parlamentarias. Liberalismo, Conservatismo, La U, Cambio Radical, Salvación Nacional, MIRA y Centro Democrático lograron representación directa o mediante acuerdos.
La verdadera prueba comenzará cuando el CNE tenga que tomar decisiones concretas. Allí se verá si la mayoría política que surgió de la votación del Congreso se traduce en una actuación cohesionada o si, como suele ocurrir en este tipo de corporaciones, aparecen diferencias entre los partidos que hoy comparten mayoría.
El nuevo CNE tendrá cuatro años para demostrar que puede ejercer sus funciones con independencia y credibilidad en medio de un escenario político altamente polarizado. La composición ya está definida; ahora comienza la etapa realmente importante: cómo votarán sus nueve magistrados cuando lleguen a la mesa las decisiones que puedan afectar a los partidos, candidatos y futuras elecciones de Colombia.

