Colombia avanza hacia la prohibición de criar y vender mascotas: así va el proyecto
El Senado aprobó el proyecto de ley No son Mercancía, que plantea prohibir la reproducción, cría y comercialización de animales de compañía después de un periodo de transición de tres años. La iniciativa aún debe superar dos debates en la Cámara de Representantes antes de convertirse en ley.
La forma en que los colombianos adquieren perros, gatos y otros animales de compañía podría cambiar de manera sustancial. El Senado de la República aprobó el 14 de octubre de 2026 el proyecto de ley No son Mercancía, una iniciativa que propone poner fin a la reproducción, cría y comercialización de estos animales tras un periodo de transición de tres años.
La propuesta, impulsada por la senadora Andrea Padilla, de la Alianza Verde, busca transformar una actividad que, según sus promotores, presenta problemas de bienestar animal, reproducción intensiva y funcionamiento de criaderos clandestinos.
Sin embargo, la decisión del Senado no significa que la venta de mascotas esté prohibida actualmente en Colombia. El proyecto debe continuar su trámite en la Cámara de Representantes y, si supera los debates restantes, pasar a sanción presidencial.
¿Qué propone el proyecto No son Mercancía?
La iniciativa corresponde al Proyecto de Ley 04 de 2024 Senado y busca establecer nuevas reglas para la reproducción, cría y comercialización de animales de compañía.
Uno de sus cambios centrales consiste en establecer un periodo de transición de tres años, contado desde la promulgación de la eventual ley, al término del cual quedarían prohibidas esas actividades.
Durante ese periodo, los establecimientos y personas que desarrollen actividades comprendidas en la iniciativa tendrían que cumplir las condiciones aplicables de bienestar animal, salud pública, identificación y trazabilidad. El texto también contempla controles para facilitar la vigilancia de las autoridades.
La propuesta incluye restricciones a la exhibición de perros, gatos y otras especies en vitrinas, urnas de cristal, jaulas y locales comerciales como parte de la oferta de venta. También incorpora medidas para promover las jornadas de adopción y respaldar el trabajo de rescatistas y fundaciones.
El alcance definitivo dependerá del texto que complete el trámite legislativo. Por eso, es importante distinguir entre las disposiciones aprobadas en el Senado y las reglas que eventualmente entrarían en vigor si la iniciativa se convierte en ley.
¿Se prohibirá comprar perros y gatos en Colombia?
La iniciativa plantea que, una vez termine el periodo transitorio previsto, se prohíban la reproducción, cría y comercialización de animales de compañía.
Esto supondría un cambio para quienes actualmente adquieren mascotas mediante criaderos o establecimientos comerciales. En lugar de mantener ese modelo de comercialización, la propuesta busca impulsar alternativas como la adopción responsable.
No obstante, el proyecto todavía no tiene fuerza de ley. Mientras no se complete el procedimiento legislativo y se cumplan los requisitos para su entrada en vigor, no puede afirmarse que la compra y venta de mascotas haya quedado prohibida en todo el país.
También es necesario diferenciar la comercialización de animales de las actividades de rescate, atención veterinaria, acogida y adopción. El propósito de estas últimas es encontrar hogares responsables para animales que necesitan protección, aunque las condiciones concretas de su funcionamiento deberán revisarse conforme al texto definitivo y las normas aplicables.
Tres años para transformar la actividad comercial
Uno de los puntos más relevantes de la iniciativa es el periodo de transición de tres años. Durante ese plazo, las personas naturales o jurídicas que desarrollen actividades comprendidas en la propuesta tendrían que reconvertir su actividad económica o cerrar los establecimientos correspondientes antes de que entre en aplicación la prohibición prevista.
El periodo busca establecer una transición en lugar de imponer un cambio inmediato sobre quienes actualmente participan en la actividad.
Mientras se cumple ese plazo, el proyecto contempla requisitos relacionados con el bienestar de los animales, sus condiciones sanitarias, su identificación y la trazabilidad de su procedencia. También plantea mecanismos de registro y vigilancia para facilitar el control de las autoridades.
La aplicación de estas medidas exigirá claridad sobre las obligaciones de los establecimientos, los procedimientos de inspección y las consecuencias de incumplir las reglas. El objetivo será evitar que las actividades prohibidas continúen de manera clandestina o se trasladen a circuitos informales.
¿Por qué se busca cambiar el comercio de mascotas?
Los promotores del proyecto sostienen que una parte de los problemas asociados a la comercialización de animales está relacionada con la reproducción intensiva, las condiciones inadecuadas de alojamiento y la falta de controles efectivos en algunos criaderos.
La senadora Andrea Padilla ha defendido la iniciativa como una medida para reducir escenarios de sufrimiento animal y avanzar hacia una relación con los animales de compañía que no dependa de su explotación comercial.
Entre las preocupaciones expuestas durante la discusión legislativa están la reproducción forzada de hembras, la separación prematura de las crías, el hacinamiento y la operación de establecimientos clandestinos.
Estas denuncias no deben extenderse automáticamente a todos los criaderos o comercios. La existencia de prácticas ilegales o de maltrato en determinados lugares requiere investigación y actuación de las autoridades, mientras que las condiciones de cada establecimiento deben evaluarse de manera individual.
La iniciativa plantea que el fortalecimiento de la vigilancia y la transformación del modelo de comercialización contribuyan a prevenir esas situaciones.
¿Qué pasaría con las tiendas, los criaderos y los vendedores?
Si el proyecto se convierte en ley en los términos aprobados por el Senado, los negocios dedicados a la reproducción, cría y comercialización de animales de compañía tendrían que adaptarse durante el periodo transitorio y, al finalizar, dejar de desarrollar las actividades comprendidas en la prohibición.
Esto tendría consecuencias económicas para quienes dependen de ese mercado y requeriría que las autoridades definieran con claridad los procedimientos de inspección, vigilancia y aplicación de las medidas.
La iniciativa también contempla restricciones a la exhibición comercial de animales. Por ello, las vitrinas y otros espacios utilizados para ofrecer mascotas estarían sujetos a las disposiciones que finalmente queden aprobadas.
Durante la transición, los establecimientos tendrían que cumplir los requisitos establecidos en el texto aplicable. El proyecto prevé consecuencias administrativas ante determinados incumplimientos, pero su aplicación dependerá del alcance definitivo de las disposiciones y de los procedimientos correspondientes.
La adopción y el papel de las fundaciones animalistas
Otro componente de No son Mercancía es el impulso a las jornadas de adopción y el respaldo a rescatistas y fundaciones que trabajan con animales abandonados o víctimas de maltrato.
La propuesta busca fortalecer alternativas para que las familias puedan incorporar animales de compañía a sus hogares sin recurrir necesariamente a la compra.
Sin embargo, promover la adopción también implica retos. Las organizaciones de protección animal necesitan recursos para alimentación, atención veterinaria, esterilización, recuperación y búsqueda de hogares responsables.
Por esa razón, el alcance de las medidas de apoyo a rescatistas y fundaciones será importante para evaluar cómo se implementaría el cambio y qué capacidades tendrían las instituciones y organizaciones involucradas.
La adopción responsable requiere, además, que las familias evalúen sus posibilidades de asumir los costos, el tiempo y los cuidados que implica tener un animal durante toda su vida.
¿En qué etapa está el proyecto de ley?
Tras su aprobación en el Senado el 14 de octubre de 2026, el proyecto debe continuar su trámite en la Cámara de Representantes, donde necesita superar dos debates.
Si las cámaras aprueban textos diferentes, deberá adelantarse el procedimiento de conciliación correspondiente. Posteriormente, si se cumplen los requisitos constitucionales y legislativos, la iniciativa pasaría a sanción presidencial.
Hasta completar esas etapas, las disposiciones propuestas no deben confundirse con una prohibición nacional vigente.
El avance legislativo abre una discusión sobre el bienestar animal, las responsabilidades de los comerciantes, las alternativas de adopción y las medidas que necesitarían las autoridades para hacer cumplir una eventual nueva regulación.
Por ahora, el Senado ya dio su aprobación, pero el futuro de la iniciativa dependerá de las decisiones que se adopten en la Cámara y de la versión definitiva que resulte del trámite.







