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El Niño pone en jaque las tarifas de energía en Colombia: Gobierno advierte que podrían subir

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La menor disponibilidad de agua obligaría a Colombia a recurrir con mayor intensidad a plantas térmicas, gas y otras fuentes para garantizar el suministro eléctrico

Colombia vuelve a mirar con preocupación el comportamiento de El Niño

El sistema eléctrico colombiano enfrenta una nueva etapa de presión ante el avance del fenómeno de El Niño. La menor disponibilidad de agua reduce la capacidad de generación hidroeléctrica y obliga al país a depender en mayor medida de plantas térmicas, cuyo costo de operación puede ser más elevado.

La ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, reconoció que esta situación podría terminar trasladándose a las tarifas que pagan los usuarios. “La tarifa tiene que subir”, afirmó, al explicar que la generación hídrica no sería suficiente para atender toda la demanda si las condiciones climáticas se deterioran.

La advertencia llega en un momento en el que el Gobierno de Abelardo de la Espriella intenta evitar que una eventual reducción de la oferta energética genere una crisis de abastecimiento o una presión aún mayor sobre el mercado eléctrico.

Menos agua significa mayor dependencia de las plantas térmicas

Colombia tiene una particularidad que se vuelve determinante durante los períodos de sequía: una parte importante de su generación eléctrica depende de los recursos hídricos. Cuando los embalses pierden capacidad, las plantas térmicas adquieren un papel fundamental para mantener el equilibrio entre oferta y demanda.

El problema es que producir electricidad mediante estas plantas puede resultar más costoso, especialmente cuando el precio del gas aumenta. La ministra reconoció que el mercado internacional del gas también está ejerciendo presión y que el país atraviesa una situación crítica en materia de abastecimiento.

Por eso, el desafío no consiste solamente en encontrar electricidad disponible, sino en conseguirla a un costo que el sistema pueda soportar sin generar un fuerte impacto sobre los consumidores.

El Gobierno destinó $1,5 billones para las empresas térmicas

Ante la situación financiera de los generadores térmicos, el Gobierno anunció recursos por $1,5 billones para comenzar a atender sus necesidades durante la actual coyuntura.

Sin embargo, la propia ministra advirtió que esos recursos no serían suficientes para cubrir todo el período de El Niño. Una de las estrategias que se estudian consiste en promover contratos entre generadores que tengan excedentes y empresas que puedan quedar expuestas a los precios de la bolsa eléctrica.

La preocupación está precisamente en los generadores que quedan expuestos al mercado spot. Cuando una empresa necesita comprar electricidad en bolsa en momentos de precios elevados, el impacto financiero puede ser considerable y terminar trasladándose al sistema.

El gas se convierte en uno de los puntos críticos

La situación energética tiene otro componente que podría complicar el panorama: el abastecimiento de gas natural.

El Ministerio de Minas aseguró que está buscando nuevas fuentes de suministro y analiza diferentes alternativas, entre ellas la capacidad de las regasificadoras, nuevos posibles yacimientos, excedentes disponibles e incluso el carbón.

La ministra señaló que la búsqueda se está realizando “a todo nivel” debido a la necesidad de garantizar el suministro para atender la demanda energética. Además, el Gobierno prepara una subasta con el objetivo de identificar recursos adicionales que puedan incorporarse al mercado.

Esto revela una tensión importante para el sistema colombiano: mientras la generación hidroeléctrica pierde capacidad temporalmente por las condiciones climáticas, las fuentes térmicas necesitan combustible para responder a esa demanda adicional.

¿Qué pasará con las tarifas de energía?

La advertencia del Gobierno no significa que exista un aumento general e inmediato de las tarifas para todos los usuarios. Lo que plantea el Ministerio es un escenario de presión: si El Niño se intensifica y disminuye aún más la generación hidráulica, los costos de producir y comprar energía podrían aumentar y terminar reflejándose en las tarifas.

El comportamiento final dependerá de múltiples factores, entre ellos la evolución de los embalses, la disponibilidad de gas, los precios internacionales de los combustibles, la generación térmica y las condiciones del mercado eléctrico.

Por ahora, el Gobierno también busca estimular el ahorro energético. La ministra aclaró que la resolución de la CREG destinada a incentivar un menor consumo no significa que los usuarios que mantengan sus niveles habituales vayan a ser automáticamente sancionados.

Ecuador también entra en la ecuación

La situación podría tener efectos sobre el intercambio energético con Ecuador. Colombia ha reducido la cantidad de energía que está ofreciendo al vecino país debido a las condiciones internas del sistema.

Arboleda explicó que el intercambio entre ambos países se desarrolla bajo un principio de solidaridad, pero que la disponibilidad colombiana obliga ahora a revisar las condiciones. Si la escasez aumenta, la prioridad será garantizar el abastecimiento nacional.

Esto convierte al fenómeno climático en un problema que trasciende la factura de los hogares. También puede tener implicaciones sobre las relaciones comerciales de energía y sobre la capacidad de Colombia para responder simultáneamente a su demanda interna y a los compromisos de intercambio regional.

El verdadero problema: ¿de dónde saldrá la energía?

La frase de la ministra resume el desafío que enfrenta el Gobierno: “¿De dónde vamos a sacar la energía?”

La pregunta adquiere especial importancia porque el problema no parece estar limitado a una sola variable. Colombia enfrenta simultáneamente menor disponibilidad de agua, crecimiento de la demanda, presión sobre el gas y necesidad de mantener funcionando la generación térmica.

El Gobierno tendrá que demostrar que cuenta con suficiente capacidad de respuesta para evitar que una combinación de factores climáticos y energéticos termine convirtiéndose en un problema económico para los hogares y las empresas.

Más allá de si las tarifas suben o no en los próximos meses, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión estructural: qué tan diversificada está realmente la matriz energética colombiana y qué capacidad tiene el país para enfrentar períodos prolongados de sequía sin trasladar todo el costo a los consumidores.

El fenómeno de El Niño puede convertirse así en una de las primeras grandes pruebas para la política energética del Gobierno de Abelardo de la Espriella.

El Ejecutivo deberá garantizar el abastecimiento, conseguir gas, respaldar a los generadores térmicos y mantener la estabilidad del sistema, mientras intenta evitar un impacto significativo sobre las tarifas.

La pregunta ya no es solamente cuánto cuesta producir la energía. La pregunta es si Colombia tiene suficientes fuentes disponibles para garantizarla cuando el agua escasea.

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