El fallecimiento del cantante en un accidente aéreo en Boyacá enluta a la música popular y deja un vacío profundo en la cultura colombiana
En la tarde del Sábado 10 de enero, Yeison Jiménez, uno de los artistas más influyentes de la música popular contemporánea, falleció tras el accidente de la avioneta en la que se movilizaba hacia Medellín. La aeronave se precipitó en la vereda Romita, sobre la vía que conecta Paipa con Duitama, en el departamento de Boyacá, dejando como saldo una tragedia que hoy enluta a la cultura nacional.
El cantante, compositor y empresario musical se dirigía a cumplir compromisos artísticos en Antioquia, luego de haber ofrecido la noche anterior un concierto en Málaga, Santander, que sin saberlo se convertiría en su última presentación ante el público. El impacto de la aeronave y el posterior incendio generaron una escena de angustia y conmoción entre los habitantes del sector, quienes alertaron de inmediato a los organismos de socorro.
La noticia fue confirmada horas después y desde entonces ha provocado una oleada de mensajes de duelo, incredulidad y homenaje, no solo desde el mundo artístico, sino desde millones de seguidores que encontraron en sus canciones un espejo de lucha, dolor y esperanza.
Un accidente que apaga una vida y sacude al país
Según los primeros reportes, la aeronave perdió estabilidad pocos segundos después del despegue, sin lograr alcanzar la altura necesaria. Testigos del hecho relataron que el avión presentó fallas mecánicas antes de caer y prenderse en fuego tras el impacto.
Las autoridades aeronáuticas adelantan las investigaciones correspondientes para esclarecer las causas del siniestro, mientras familiares, amigos y seguidores enfrentan el duelo por una pérdida que resulta difícil de asimilar.
Desde Café Político expresamos nuestra solidaridad con la familia de Yeison Jiménez, especialmente con su hijo y sus seres más cercanos, respetando el profundo dolor que atraviesan en este momento.
Yeison Jiménez: más que un cantante, una historia de país
Hablar de Yeison Jiménez no es solo hablar de música popular. Es hablar de una historia de superación que conectó con miles de colombianos que crecieron entre carencias, trabajo duro y sueños aplazados.
Nacido en Manzanares, Caldas, Yeison construyó su carrera desde abajo, sin padrinos ni atajos, convirtiéndose en uno de los máximos exponentes de un género que durante años fue marginado por la industria cultural, pero abrazado por el pueblo.
Sus letras narraron el desamor, la ausencia, el esfuerzo y la resiliencia. Canciones como Aventurero, Mi venganza, Bendecida o Hasta la madre se convirtieron en himnos de una generación que encontró en su voz una forma de contar lo que muchas veces no sabía cómo decir.
En un país atravesado por la desigualdad, Yeison Jiménez logró algo poco común: dignificar el relato popular sin artificios, sin discursos vacíos, con verdad.
El artista ejemplo de vida que Café Político reconoció
Hace cerca de dos años, Café Político tuvo el honor de reconocer a Yeison Jiménez como artista ejemplo de vida, no solo por su éxito musical, sino por su impacto social, su disciplina y su mensaje constante de superación.
En aquel reconocimiento, destacamos su capacidad para transformar una historia de adversidad en inspiración colectiva. Yeison hablaba sin filtros de sus caídas, de la depresión, del miedo, de los errores, pero también de la importancia de levantarse, de trabajar y de creer.
Hoy, ese reconocimiento adquiere un significado aún más profundo.

Una carrera en su punto más alto
El fallecimiento del artista ocurre en uno de los momentos más importantes de su trayectoria. Venía de ser una de las grandes figuras de la Feria de Manizales y tenía programado un concierto en el estadio El Campín de Bogotá para el 28 de marzo de 2026, como continuación del histórico espectáculo ofrecido en julio de 2025, que marcó el punto más alto de su popularidad.
Yeison Jiménez no solo llenaba escenarios: llenaba relatos, llenaba memorias, llenaba silencios.
Su música trascendió fronteras y consolidó un público fiel que lo acompañó desde los bares pequeños hasta los estadios llenos.
Los sueños que hoy estremecen a Colombia
Tras conocerse la noticia de su muerte, muchos recordaron una entrevista en la que Yeison Jiménez confesó haber tenido sueños recurrentes sobre un accidente aéreo. Relatos que hoy, inevitablemente, estremecen.
En ellos, el cantante narraba la sensación de advertir una falla, de no lograr despegar, de enfrentar el miedo absoluto. En uno de esos recuerdos, habló del terror de no alcanzar a conocer a su hijo, una experiencia que en su momento lo llevó a una profunda depresión.
Hoy, esas palabras no deben ser leídas desde el morbo, sino desde la humanidad de un hombre que nunca ocultó sus miedos y que habló abiertamente de la salud mental en un entorno donde hacerlo no siempre es fácil.
Reacciones, duelo y memoria colectiva
Artistas, líderes de opinión, medios de comunicación y ciudadanos de todas las regiones han expresado su pesar por la muerte de Yeison Jiménez. Las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida, fragmentos de canciones, fotografías y recuerdos compartidos.
Más allá del espectáculo, el país llora a un referente cultural que representó a millones de colombianos invisibles para el discurso oficial, pero protagonistas de la vida real.
Un legado que no se apaga
La muerte de Yeison Jiménez deja una ausencia irreparable, pero también un legado sólido. Sus canciones seguirán sonando en carreteras, cantinas, casas, fiestas y momentos de soledad. Su historia seguirá siendo contada como prueba de que el origen no determina el destino.
En un país que necesita referentes auténticos, Yeison fue uno de ellos.
Desde Café Político, despedimos con respeto, gratitud y profundo dolor a un artista que marcó época, que habló desde la verdad y que hoy se convierte en memoria viva de la música popular colombiana.
Que su familia encuentre fortaleza.
Que sus hijos encuentre orgullo.
Y que Colombia no olvide la voz que convirtió la lucha en canción.
