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La AfD arrasa en Sajonia-Anhalt y queda a las puertas de gobernar un estado alemán

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El partido de ultraderecha obtuvo cerca del 45 % de los votos y duplicó su resultado de 2021. La CDU del canciller Friedrich Merz sufrió un fuerte retroceso y el resultado abre una nueva crisis para el centro político alemán.

La política alemana amaneció este lunes con un resultado que hasta hace pocos años parecía difícil de imaginar. Alternativa para Alemania (AfD), el partido de ultraderecha, ganó de manera contundente las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt y quedó a las puertas de conseguir una mayoría suficiente para gobernar en solitario.

Los primeros sondeos a pie de urna le otorgaron alrededor del 44,5 % de los votos, más del doble de lo conseguido en las elecciones de 2021, cuando obtuvo el 20,8 %. La CDU, partido del actual canciller Friedrich Merz, cayó hasta aproximadamente el 18,5 %, después de haber alcanzado el 37,1 % en los anteriores comicios.

El resultado fue celebrado por los dirigentes de la AfD como un punto de inflexión. Ulrich Siegmund, candidato principal del partido en el estado, aseguró que habían hecho historia, mientras la copresidenta nacional Alice Weidel habló de un mandato claro para gobernar. Sin embargo, una cosa es ganar las elecciones y otra conseguir formar gobierno.

Una victoria histórica, pero sin mayoría absoluta

La AfD se convirtió en la primera fuerza política de Sajonia-Anhalt con una ventaja considerable sobre la CDU. El problema para el partido de ultraderecha es que no consiguió por sí solo la mayoría absoluta de los escaños del Parlamento regional.

Con un resultado cercano al 44 %, la formación quedó a pocos escaños de alcanzar la mayoría necesaria para gobernar sin aliados. El Parlamento regional tiene 83 escaños y la mayoría se sitúa en 42, por lo que el resultado abre un complejo escenario de negociación política.

Aquí aparece una de las principales particularidades del sistema político alemán: la llamada “barrera” o cordón sanitario frente a la AfD. Los principales partidos tradicionales han mantenido hasta ahora la negativa a formar coaliciones con esta formación, lo que significa que una victoria electoral no garantiza automáticamente que pueda asumir el gobierno.

La AfD nunca ha encabezado un gobierno estatal ni federal en Alemania. Por eso, el resultado de Sajonia-Anhalt representa un desafío político mucho mayor que el de una elección regional ordinaria.

El golpe para Friedrich Merz

El otro gran protagonista de la jornada fue Friedrich Merz.

La CDU había gobernado Sajonia-Anhalt desde 2002 y partía como una de las principales fuerzas del estado. Sin embargo, el resultado proyectado alrededor del 18,5 % supone una caída de casi 19 puntos frente a 2021.

El retroceso regional llega además en un momento delicado para el canciller. La economía alemana atraviesa dificultades, mientras el Gobierno federal enfrenta presión por asuntos como el crecimiento económico, la inmigración y la seguridad.

La elección regional puede convertirse así en un termómetro de la insatisfacción existente con el rumbo del Gobierno nacional. Aunque una elección estatal no puede trasladarse automáticamente al escenario federal, el mensaje político es difícil de ignorar: una parte importante del electorado está abandonando a los partidos tradicionales y trasladando su voto hacia la derecha radical.

¿Por qué crece la AfD?

El fenómeno no puede explicarse únicamente por una causa.

La AfD ha construido buena parte de su crecimiento alrededor de la inmigración, la seguridad, el rechazo a determinadas políticas europeas y una fuerte crítica a las élites políticas tradicionales. En Sajonia-Anhalt, además, logró capitalizar preocupaciones relacionadas con el deterioro económico, las dificultades demográficas y la pérdida de población joven.

El contexto regional también importa. Sajonia-Anhalt forma parte de la antigua Alemania Oriental y durante años ha presentado indicadores económicos y demográficos diferentes a los de varias regiones occidentales del país.

La elección mostró además una capacidad importante de movilización. La participación electoral fue elevada, cercana al 78 % según las primeras estimaciones, lo que indica que el resultado no puede explicarse simplemente por una abstención masiva de los votantes de los partidos tradicionales.

La AfD consiguió convertir el descontento en votos y, sobre todo, en una estructura electoral capaz de disputar el poder institucional.

El gran dilema: ¿quién permitirá gobernar a la AfD?

Esta es ahora la pregunta central.

Si los demás partidos mantienen su negativa a pactar con la AfD, el partido ganador tendrá dificultades para formar una coalición. Una posibilidad pasa por construir una mayoría alternativa que deje a la AfD fuera del Gobierno, aunque la fragmentación parlamentaria hace que esa fórmula sea políticamente compleja.

Otra posibilidad sería un gobierno minoritario o nuevas negociaciones dentro del Parlamento. También existe la discusión sobre posibles apoyos puntuales de otras fuerzas, particularmente el BSW, formación de izquierda populista que obtuvo un resultado suficiente para convertirse en un actor relevante en la configuración de las mayorías.

Por ahora, la AfD insiste en que el resultado representa un mandato para gobernar. El problema es que sus adversarios políticos no necesariamente están dispuestos a convertir esa victoria electoral en una oportunidad para que la formación llegue al Ejecutivo regional.

Alemania frente al avance de la derecha radical

El resultado de Sajonia-Anhalt también tiene una dimensión nacional y europea.

La AfD no nació como una fuerza con capacidad real de gobernar Alemania. Su crecimiento progresivo ha cambiado ese escenario. Ahora no solamente consigue competir por el primer lugar en algunos territorios, sino que está comenzando a aproximarse a la posibilidad concreta de dirigir gobiernos regionales.

El fenómeno tampoco es exclusivo de Alemania. En diferentes países europeos, partidos de derecha radical o extrema derecha han aumentado su representación, han llegado al Gobierno o se han convertido en fuerzas decisivas para construir mayorías.

Por eso, la elección de Sajonia-Anhalt será observada más allá de sus fronteras. El interrogante ya no es únicamente cuánto puede crecer la AfD, sino hasta dónde están dispuestos a llegar los electores alemanes y cuánto tiempo podrá mantenerse el aislamiento político de la formación.

Una señal para las elecciones de 2029

La propia AfD ya está mirando hacia las próximas elecciones federales.

Después del resultado, sus dirigentes comenzaron a presentar la victoria como una plataforma para ampliar su influencia nacional y llegar con mayor fuerza a las elecciones federales de 2029.

Para la CDU y para Friedrich Merz, el desafío será recuperar a los votantes que han migrado hacia la AfD sin romper la posición tradicional de los conservadores alemanes frente a la extrema derecha.

Ese equilibrio será cada vez más difícil.

Sajonia-Anhalt acaba de demostrar que la AfD puede convertirse en la fuerza dominante de un estado alemán. Lo que todavía está por definirse es si esa victoria será el techo de su crecimiento regional o el comienzo de una nueva etapa en la que la ultraderecha deje de disputar el poder y empiece, finalmente, a ejercerlo.

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