Suicidio

Comparte con tus amigos

Óptica periodística

Nelson Germán Sánchez Pérez –Gersan-

Suicidio

Tal vez nunca sabremos con exactitud las causas que lleven a una persona a tomar la trágica decisión de suicidarse. En todas las conclusiones casi siempre nos quedamos más sobre el terreno de la especulación o la suposición, del estado de ánimo, lo que expresó o no dijo últimamente esa persona y que guardan en la frágil memoria de corto plazo sus familiares, amigos o conocidos.

Hace tan solo un par de días (10 de septiembre) se celebró el Día Mundial de la Prevención del Suicidio organizado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y avalado por la Organización Mundial para la Salud (OMS), bajo el lema “sepa que no está solo” y el tema “Crear esperanza a través de la acción”.

Precisamente el llamado es ese, a las acciones colectivas para mitigar un problema de salud pública mundial. Que tanto educadores, líderes, religiosos, compañeros de trabajo, familiares, profesionales de la salud, funcionarios públicos, entre muchos otros, piensen y adopten medidas para prevenirlo.  “Esto se puede lograr mediante el desarrollo de capacidades de los proveedores de atención médica y otros actores relevantes, difusión de mensajes positivos e informativos dirigidos a la población en general y grupos en riesgo como los jóvenes y facilitando un debate abierto sobre la salud mental en el hogar, la escuela y el lugar de trabajo, etc.”, dice la Organización Panamericana de la Salud. Al igual que se anima a quienes estén contemplando suicidarse o se vean afectadas por él, a que den a conocer sus experiencias, historias y siempre busquen ayuda profesional.

¡Ojo a este dato! Se estima que entre los años 2015 y 2019 en los países latinoamericanos 97,339 personas se suicidaron y 20 veces esa cifra intentaron o contemplaron hacerlo. En el 2019, por cada suicidio de una mujer hubo 3.5 por hombres. También en ese año las personas adultas de mediana edad (de 40 a 69 años) representaron la mayor proporción de suicidios en la región (38,0%), seguidas de las personas mayores de 70 años (32,8%), según indicó Hoja Informativa, el boletín de la Organización Panamericana de la Salud.

Pero al parecer en los dos últimos años las pesquisas iniciales dan cuenta que la tendencia de suicidio se empieza a notar de forma más pronunciada hacia adultos jóvenes y adolescentes, luego y en el año de la Pandemia del Covid 19 (2020). En especial se marca tendencia en el rango de los 15 a los 29 años de edad. En fin, específicamente para el caso colombiano 2.400 suicidios se presentaron en el año 2021 según Medicina Legal, de ellos 337 en dieron en Bogotá.

De otra parte, expertos y psiquiatras vienen estableciendo que el suicidio es un síntoma de una enfermedad mental base en casi todos los casos y por lo cual debe tratarse con antelación. Igualmente, para reducirlo es fundamental acabar con el estigma frente a los trastornos de la salud mental que aún existen en nuestra sociedad. Conocedores como Rodrigo Córdoba u Olga Albornoz indican que hay que dejar de “temerle a la salud mental”, de mirarla de soslayo y se necesita enfrentarla. Si una persona siente que no está bien anímica o mentalmente debe buscar ayuda de profesionales y se debe desmitificar públicamente que visitar al psiquiatra o psicólogo es para personas con enormes trastornos mentales y más bien verlo como parte del servicio médico que cualquiera pueda requerir en un momento determinado de su vida. Para lograrlo este cambio es fundamental el mensaje que se da desde los medios de comunicación, influenciadores, opinadores, autoridades públicas y líderes de todo tipo.

Importante es también quitar la actitud pública y privada de que ocultando el problema del suicidio o su realidad este desaparecerá; una postura que hizo carrera desde hace algunos años, pero que ya está siendo revaluada en muchas partes del mundo según los últimos estudios en la materia.

Por último, no me voy a referir al caso del joven Maicol, de 17 años de edad, que hace cuatro días se quitó la vida en el puente de la variante de Ibagué, porque ya es un número en la negra y trágica estadística que este año hemos tenido de personas que han tomado esa decisión en la ciudad y el Tolima. Solo quiero decir con su caso, que pese a que algunos en reducidas visiones economicistas, lineales y dentro de la caja piensen que no, es ahora que se aproveche la discusión del Nuevo Plan Nacional de Desarrollo del gobierno del Presidente Petro, para que este tema sea tratado allí, delinear toda una acción conjunta del Estado con los recursos necesarios para prevenirlo y evitarlo en todo el país y no solamente para el caso del Tolima e Ibagué que tiene ya esa terrible impronta de primeros lugares en suicidios. A propósito, que bueno sería ahora que se conforma la agenda y hoja de ruta para los “grandes proyectos” del Tolima en el PND, que este tema no quede por fuera. Coletilla: La única persona de todo el Gobierno nacional, el regional y local que estuvo promoviendo acciones públicas el pasado 10 de septiembre sobre este tema fue Verónica Alcocer, la esposa del Presidente Petro. Ojalá en adelante muchos sigan su buen ejemplo.

Comparte con tus amigos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.